
Argentina ha conseguido un respiro financiero crucial a pocos días de enfrentar vencimientos de deuda significativos al anunciar un acuerdo con seis bancos internacionales para obtener un préstamo de 3,000 millones de dólares. Este convenio, conocido como una operación de pase pasivo o repo, está pactado a un año con una tasa del 7.2% y busca fortalecer las escasas reservas de divisas del Banco Central de la República Argentina (BCRA). Esta medida es parte de los esfuerzos del Gobierno de Javier Milei por cumplir con los pagos de deuda externa, que este año ascienden a más de 19,500 millones de dólares, en un contexto de reservas netas negativas en el BCRA y un Tesoro nacional críticamente bajo de recursos.
El acuerdo actual se suma a dos operaciones similares realizadas en 2025, aunque a tasas más altas, indicativas de un contexto financiero previamente más adverso. El BCRA destacó que la fuerte demanda por parte de grandes bancos internacionales para participar en esta operación refleja un creciente interés en el país, influido por la disminución del riesgo país y un proceso sostenido de estabilización macroeconómica. Este movimiento financiero se sincroniza con la implementación de un canje voluntario de letras del Tesoro argentino, que busca diferir próximos vencimientos. La administración de Milei, que ha experimentado tensiones económicas y recibido ayuda internacional el año anterior, lanza así sus primeras maniobras en 2026 con el objetivo de asegurar una base financiera más sólida para los retos económicos que se avecinan.
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