
La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) ha iniciado la compleja investigación del trágico accidente en Adamuz, Córdoba, que involucró el descarrilamiento de un tren de la compañía Iryo, llevando a una colisión con un tren Alvia de Renfe. Este suceso, que ocurrió el domingo a las 19:45, resultó en 40 muertes, 29 heridos graves y 123 heridos leves. El equipo de expertos, que inicialmente era de tres personas pero pronto incluirá a dos más, se encuentra en la fase de recopilación de datos. Han solicitado a Adif los registros de circulación de trenes en los dos días anteriores al accidente. Parte de las pesquisas incluye inspecciones detalladas de los trenes que circularon por el área antes del incidente buscando indicios de fallos en la vía. Hasta el momento, no se han encontrado pruebas de desperfectos, a pesar de que un tren explorador y varias unidades comerciales pasaron por la misma zona el día del accidente.
Además de la revisión de los registros, la CIAF ha decidido someter a análisis de laboratorio tanto los carriles en el punto inicial del descarrilamiento como la rodadura del tren Iryo afectado. Los datos de los registradores de ambos trenes también serán extraídos para profundizar la investigación. Se ha coordinado con la Guardia Civil, la jueza que lleva el caso, Adif y las empresas involucradas para el traslado de los elementos a Madrid en las próximas 48 horas. Los investigadores de la CIAF, que estuvieron en el lugar del accidente pocas horas después del suceso, continuarán con la inspección de la infraestructura y el material rodante. Aunque el proceso está en fase inicial, con todas las hipótesis aún sobre la mesa, la CIAF tiene un plazo de hasta un año para concluir su informe final.
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