
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha instado a la Unión Europea a eliminar el cambio de horario estacional, señalando que ya no tiene sentido en el contexto actual. Esta propuesta, que busca poner fin a los cambios de hora en 2026, se suma a un debate recurrente en Europa donde científicos, médicos, y economistas expresan preocupaciones sobre los impactos negativos de esta práctica en la salud. Expertos como María José Martínez Madrid, coordinadora de Cronobiología de la Sociedad Española de Sueño, y Ferrán Barbé, catedrático de Medicina de la Universitat de Lleida, han destacado los desajustes que las alteraciones horarias generan en el ritmo circadiano y la calidad del sueño, particularmente afectando a niños y adultos mayores.
A nivel europeo, el impulso por eliminar el cambio de hora cobró fuerza en 2018, cuando una consulta pública mostró que el 84% de los ciudadanos estaba a favor de suprimirlo. En España, la oposición al cambio horario también es significativa, con un 65,8% de la población apoyando su eliminación según un reciente informe del CIS. Sin embargo, el consenso político necesario para implementar esta propuesta sigue eludiendo a los líderes europeos. El comisario europeo de Transporte, Apostolos Tzitzikostas, ha dado su respaldo, calificando el cambio de horario como un sistema obsoleto. A pesar de ello, la Eurocámara no ha alcanzado el acuerdo necesario para proceder, y se planea un nuevo análisis por parte de la Comisión Europea para decidir el camino a seguir. Mientras tanto, los expertos recomiendan a la ciudadanía, especialmente a los grupos más vulnerables, preparar su rutina para minimizar los efectos del cambio de hora.
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