
Garmin ha dominado el mercado de los relojes deportivos de alta gama, especialmente con su línea Fenix, reconocida por su robustez y precisión en el seguimiento de actividades físicas. Sin embargo, esta excelencia viene acompañada de precios que superan los 700 euros, lo que puede resultar prohibitivo para muchos entusiastas del deporte que buscan funcionalidades básicas y un diseño resistente. Ante esta situación, marcas como Amazfit han comenzado a ganar terreno, ofreciendo alternativas más económicas que, sin sacrificar la calidad, hacen accesibles las tecnologías deportivas a un público más amplio.
El Amazfit T-Rex 3 se erige como un claro ejemplo de esta propuesta, destacándose por su diseño robusto y su impresionante autonomía que puede alcanzar hasta 27 días de uso normal. Este modelo, que ahora está disponible por aproximadamente 225 euros con descuentos, incluye más de 170 modos deportivos y un GPS dual que promete precisión en diversas condiciones, rivalizando directamente con modelos de Garmin. Si bien existen diferencias en el ecosistema de software y la calidad de ciertos materiales, el T-Rex 3 proporciona una experiencia visual excelente gracias a su pantalla AMOLED y ofrece métricas avanzadas que, anteriormente, solo estaban al alcance de relojes mucho más costosos.
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