

El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, anunció este lunes en el Palacio de Cibeles que la cruz de la vigilia celebrada el 6 de junio por el papa León XIV quedará como “testimonio permanente” de la visita apostólica. En un acto en el que recibió a los representantes de las entidades organizadoras, el alcalde definió la cruz como símbolo de las “raíces cristianas de Madrid y de la sociedad madrileña”.
Acompañado por la vicealcaldesa Inma Sanz y otros miembros del equipo de Gobierno, Martínez-Almeida agradeció el trabajo de la Nunciatura Apostólica, la Conferencia Episcopal y la Archi diócesis de Madrid. También valoró la labor de más de 8.000 trabajadores municipales que contribuyeron al desarrollo de los actos. La ubicación definitiva de la cruz en la ciudad aún está por determinar, según informó el Ayuntamiento.
La visita del papa León XIV dejó cifras de movilidad que reflejan la magnitud de los actos. Durante esas jornadas, el servicio de bicicleta compartida de la capital llegó a los 80.272 viajes en un solo día, una marca sin precedentes para BiciMAD, que el Ayuntamiento utilizó también como argumento para promover la movilidad sostenible en el Día de la Bicicleta con una treintena de embajadores.
El alcalde calificó la visita del papa de hito espiritual para la capital y destacó el dinamismo de una Iglesia “vigorosa” en Madrid. La decisión de conservar la cruz como legado material de esos días se suma a otras iniciativas del Consistorio para preservar la memoria de eventos singulares. Mientras tanto, la Comunidad de Madrid sigue apostando por el empleo inclusivo, con más de 54.000 contratos en Centros Especiales de Empleo desde 2023, parte del tejido de trabajadores que también sostuvo la infraestructura logística de la visita papal.
Es la cruz utilizada durante la vigilia celebrada el 6 de junio de 2026, en el marco de la visita apostólica del papa León XIV a Madrid. El Ayuntamiento ha decidido conservarla como patrimonio simbólico de la ciudad.
El Ayuntamiento todavía está deliberando sobre la ubicación. Mientras tanto, la cruz sigue expuesta como símbolo de unión y fe en la capital.
La Nunciatura Apostólica, la Conferencia Episcopal y la Archi diócesis de Madrid fueron las principales entidades organizadoras, con el respaldo logístico de más de 8.000 trabajadores municipales.
Según el alcalde Martínez-Almeida, fue un hito espiritual que refleja el dinamismo de una Iglesia vigorosa en la ciudad. La cruz que queda como legado busca preservar ese recuerdo de forma material y simbólica.
