
Alba Flores, reconocida actriz y figura pública, compartió en el programa «Lo de Évole» su experiencia personal con el racismo, un tema que persiste a pesar de su renombrada trayectoria. Durante la conversación, la actriz relató una anécdota que ilustra los prejuicios con los que se ha enfrentado: al despedirse de su portero tras mudarse, este le comentó que algunos vecinos pensaban que «la iba a liar», insinuando que su herencia gitana era motivo suficiente para generar problemas en la comunidad. Aunque su prima, Elena Furiase, intentó restar gravedad a la situación sugiriendo que tales comentarios eran más atribuibles a su carrera artística que a su etnicidad, Alba se mostró firme en su respuesta, afirmando que tales prejuicios no afectan a otros artistas no gitanos.
En un tono reflexivo, Flores aprovechó la plataforma para instar a la sociedad a ser consciente del impacto del lenguaje en la perpetuación de estigmas. Criticó la percepción negativa de las familias gitanas, argumentando que el uso de términos como «clanes» está cargado de connotaciones criminales y marginales que no reflejan la realidad de su cultura. Cerrando la conversación con un toque de humor, el periodista Jordi Évole preguntó si había cometido algún error durante la entrevista, a lo que Alba respondió con una sonrisa que no había sido así en gran medida, dejando una impresión positiva y reflexiva sobre la necesidad de desmitificar los estigmas relacionados con su comunidad.
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