
El año 2026 se perfila como un periodo desafiante para la industria de los ordenadores personales. Los principales fabricantes están preparando subidas significativas en los precios, con incrementos de hasta un 20% en sus nuevos modelos. Esta alza está impulsada por una escasez de chips de memoria convencional, como DRAM y NAND, resultado de la creciente demanda por parte de la inteligencia artificial y los centros de datos.
La inteligencia artificial ha manifestado una voracidad por la memoria, con centros de datos que requieren grandes cantidades de DRAM y memorias HBM de última generación, mucho más lucrativas para los fabricantes que los módulos tradicionales DDR4 y DDR5. Esto ha llevado a un desvío de la capacidad productiva hacia los gigantes de la nube y la IA, en detrimento de la oferta disponible para el consumidor estándar.
En este panorama, las memorias DDR5 experimentan aumentos de hasta un 50% en precios trimestrales, y DDR4 ya ha visto un ascenso en algunos modelos. Además, Micron, empresa reconocida en el sector, ha anunciado la retirada de su marca Crucial, concentrando recursos en el nicho de centros de datos y sectores vinculados a la IA, un indicativo claro de que el consumidor doméstico pierde prioridad.
Para el 2026, se anticipa que los PC sean más caros sin cambios significativos en su hardware. Informes apuntan a que los precios de portátiles de gama media podrían saltar de 899 € a cifras entre 1.050 y 1.100 €, con sobremesas de gama alta donde 64 GB de RAM se conviertan en un lujo.
Los fabricantes de PC se ven contra las cuerdas, frente al reto de mantener precios competitivos mientras absorben aumentos de costos significativos. Se contemplan estrategias como reducir capacidades de base en configuraciones o aumentar la dependencia en el almacenamiento en la nube.
El consumidor, por su parte, enfrenta un dilema confuso. La recomendación actual es considerar la compra adelantada de un PC si se halla una buena oferta, ya que no hay indicios de que los precios disminuyan a corto plazo.
En un entorno donde dispositivos educativos y de entrada aumentan de precio, se teme un impacto negativo en los esfuerzos por reducir la brecha digital, vital para la accesibilidad tecnológica. Sin embargo, se espera que futuros desarrollos en IA puedan aliviar la presión, reduciendo la dependencia de memoria y normalizando el mercado. Hasta entonces, los precios altos y la escasez serán la constante en un escenario plagado de incertidumbres.
Más información y referencias en Noticias Cloud.
