

La ministra de Sanidad, Mónica García, presentó el informe «Estado de salud y uso del sistema sanitario por la población migrante en España», un análisis que compara los indicadores de salud de los nacidos en España con los de residentes procedentes de cinco regiones mundiales, según la clasificación de la OMS: Europa UE, África, América Latina, Mediterráneo Oriental y otras regiones. El estudio examina 21 patologías que generan mayor demanda y gasto en el sistema sanitario.
El informe constata lo que los epidemiólogos denominan «efecto del inmigrante sano»: las personas migrantes llegan con mejores indicadores de salud que la población nativa. De las 21 patologías analizadas, la población española presenta una prevalencia más alta en 16. La diferencia es especialmente pronunciada en trastornos de ansiedad, alteraciones del metabolismo lipídico, infecciones respiratorias agudas del tracto superior y asma, donde los datos españoles superan en más de 20 puntos a los de las poblaciones migrantes.
Hay áreas de convergencia: el infarto agudo de miocardio y la hipertensión no complicada muestran tasas similares entre españoles y extranjeros. Y existen excepciones donde los migrantes presentan peores resultados: la diabetes mellitus no insulinodependiente es más frecuente entre los procedentes del Mediterráneo Oriental, y la hipertensión y la insuficiencia renal crónica afectan más a la población africana. Los latinoamericanos, por su parte, afrontan más barreras administrativas y burocráticas en el acceso a la sanidad.
El efecto positivo tiende a disminuir cuanto más tiempo llevan los migrantes en España. El informe apunta a factores como la precariedad laboral, las dificultades para acceder a recursos básicos y la exposición a los riesgos del entorno social español. Las barreras legales, administrativas y lingüísticas también dificultan el acceso a servicios preventivos, lo que acelera ese deterioro.
El informe defiende la atención sanitaria estándar frente a la limitación a servicios de urgencia por motivos de coste. Según los datos, la población migrante contribuye económicamente de forma equiparable a la nativa, y esa aportación supera el coste de su atención sanitaria. La prevención en atención primaria, concluye Sanidad, resulta más eficiente que la atención de urgencias reactiva.
Las condiciones cardiovasculares forman parte del análisis: el infarto y la hipertensión muestran tasas similares entre grupos. Sobre el manejo de patologías cardíacas, el Quirónsalud Bizkaia ha publicado recientemente un análisis sobre la fibrilación auricular y la orejuela izquierda. La prevención también pasa por los hábitos: los cuatro hábitos nocturnos recomendados por el cardiólogo Jeremy London inciden en la reducción del riesgo cardiovascular a través del descanso.
Es un fenómeno documentado por el que los migrantes llegan a los países de destino con mejores indicadores de salud que la población nativa, en parte porque los que emigran suelen ser personas más jóvenes y con mejor estado físico.
Los procedentes del Mediterráneo Oriental tienen más diabetes mellitus no insulinodependiente. La población africana presenta mayores tasas de hipertensión e insuficiencia renal crónica. Los latinoamericanos afrontan más barreras para acceder al sistema sanitario.
Que garantizar atención sanitaria estándar a la población migrante es eficiente tanto éticamente como en términos económicos, ya que su aportación al sistema supera el coste de su atención, y la prevención es más barata que la urgencia reactiva.
La ministra de Sanidad, Mónica García, presentó el informe «Estado de salud y uso del sistema sanitario por la población migrante en España» el 1 de junio de 2026.
Fuente: Ministerio de Sanidad (nota original)
