
El ex presidente de Corea del Sur, Yoon Suk-yeol, ha sido condenado a cadena perpetua por insurrección y abuso de poder, siendo el primer líder del Estado en enfrentar tal sentencia en casi tres décadas. La condena fue dictada por el Tribunal del Distrito Central de Seúl, marcando un hito en la historia reciente del país. Yoon, quien en diciembre de 2024 sorprendió al mundo al promulgar la ley marcial por televisión, fue hallado culpable de intentar derrocar los órganos del Estado y paralizar el funcionamiento de la Asamblea Nacional mediante el uso de la fuerza militar para bloquear sus actividades. El caso ha revivido traumáticos recuerdos de la era autoritaria del país y se compara con la sentenciada dictadura de Chun Doo-hwan en los años 80.
La sentencia de Yoon no solo afecta a él, sino también a varios de sus ex colaboradores, incluidos el ex ministro de Defensa Kim Yong-hyun, condenado a 30 años de prisión, y otros altos funcionarios que recibieron condenas de entre tres y 18 años de cárcel. El proceso judicial, que se desarrolló en un clima de fuerte polarización social, ha sido visto como un triunfo de la democracia surcoreana, aunque ha desatado tensiones políticas y sociales. Yoon, quien permanece en prisión preventiva, enfrenta aún varios juicios por otros cargos relacionados, como abuso de poder y acciones para beneficiar adversarios estatales. La crisis política provocada por la imposición de la ley marcial sólo estuvo vigente durante seis horas antes de ser revocada bajo presión legislativa y popular, pero su efecto ha perdurado, reflejado en la profunda división de la sociedad surcoreana.
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