

Este lunes se llevará a cabo en el Ministerio de Trabajo la firma oficial del acuerdo que establece la subida del salario mínimo interprofesional (SMI) para 2026, una medida que cuenta con el respaldo del Gobierno y de las principales organizaciones sindicales. La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, estará presente en la rúbrica junto a los secretarios generales de CCOO y UGT, Unai Sordo y Pepe Álvarez respectivamente, en un acto que también contará con la presencia del presidente Pedro Sánchez.
El nuevo acuerdo contempla un incremento del 3,1% en el SMI, que alcanzará los 1.221 euros mensuales distribuidos en catorce pagas, sumando aproximadamente 37 euros adicionales al mes en comparación con la cuantía establecida en 2025. Con esta actualización, el salario mínimo en 2026 se situará en los 17.094 euros brutos anuales, o 40,70 euros brutos diarios en términos generales. Además, el incremento tendrá efectos retroactivos desde el 1 de enero de ese año y se mantendrá vigente hasta diciembre.
El acto de firma, que se prevé a las 11:30 horas, confirma la continuidad en una tendencia de revalorización del SMI iniciada en años anteriores, consolidando una política que busca proteger el poder adquisitivo de los trabajadores con salarios más bajos y garantizar un nivel retributivo digno de acuerdo con la coyuntura económica. Es importante destacar que esta subida afectará a cerca de 2,5 millones de trabajadores en todo el país.
En particular, se han establecido cuantías específicas para ciertos colectivos, como los trabajadores eventuales y temporeros, cuyo salario por jornada legal se fijará en 57,82 euros. También las empleadas del hogar, que podrán percibir no menos de 9,55 euros por hora trabajada. Sin embargo, la actualización no impactará automáticamente en los salarios de aquellos trabajadores cuyos ingresos actuales superen el nuevo SMI, salvo en casos de contratos o pactos privados que suministren remuneraciones inferiores, a quienes se les requerirá ajustar sus condiciones para cumplir con el nuevo umbral legal.
Un aspecto relevante del acuerdo es la intención de reformar las reglas de absorción y compensación de complementos salariales para impedir que las subidas del salario mínimo se diluyan mediante incentivos o pluses que puedan integrarse en la nómina y reducir el impacto real de la subida. Esta modificación se tramitará en una normativa aparte, aprovechando la transposición de una directiva europea que establece parámetros sobre salarios mínimos adecuados.
A diferencia de ejercicios anteriores, el acuerdo no cuenta con el respaldo de la patronal, lo que refleja las discrepancias existentes entre los sindicatos mayoritarios y las organizaciones empresariales respecto al ritmo y las cuantías de los incrementos salariales. Sin embargo, el compromiso de mantener la línea de revalorización del SMI sigue siendo un pilar en la política económica del Gobierno, orientada a reducir las desigualdades y fortalecer la protección social.
