Yamandú Orsi, aclamado por su enfoque pragmático y su habilidad para los acuerdos, se ha convertido en el presidente electo de Uruguay tras una reñida contienda electoral. Con un 50% de los votos en la segunda vuelta del 24 de noviembre, superó al centroderechista Álvaro Delgado, consolidándose como el nuevo líder del izquierdista Frente Amplio. A sus 57 años, Orsi llega a la presidencia con un fuerte respaldo popular y una destacada trayectoria como exintendente de Canelones, donde gestionó con eficacia la deuda heredada y fortaleció su perfil político. Formado como profesor de historia, su carrera política comenzó al vincularse con el Movimiento de Participación Popular, liderado por el expresidente José Mujica, quien ha sido un pilar en su camino político. Esta ascendencia política que vincula lo local con lo nacional le ha dotado de un poderoso capital de negociación, siendo el primer presidente desde el retorno a la democracia que no proviene de Montevideo.
El compromiso de Orsi con la honestidad y su conexión con el pueblo canario han sido puestas a prueba incluso por controversias que no lograron empañar su reputación. Acusaciones infundadas de agresión en 2014 fueron rápidamente desmentidas, con las acusadoras admitiendo su falsedad, lo que solo robusteció su imagen de integridad. Con una visión de país que trasciende el área metropolitana, Orsi busca impulsar un gobierno más federal, apoyándose en relaciones forjadas durante su tiempo como intendente. Su liderazgo promete ser inclusivo y orientado al diálogo, características que, según sus allegados, son reforzadas por su capacidad para comprender las dinámicas de las distintas regiones del país. En su camino hacia la presidencia, Orsi se presenta como un político cercano y sin dobleces, comprometido en no olvidar sus humildes raíces, un legado que ambos, su mentor Mujica y su difunto padre, han dejado marcados indeleblemente en su trayectoria.
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