El fentanilo, un opioide sintético cien veces más potente que la morfina, causa más de 100,000 muertes anuales por sobredosis en Estados Unidos, siendo la principal causa de muerte entre personas de 18 a 45 años. China ha impuesto controles a tres sustancias químicas cruciales para su producción por primera vez en seis años, medida vista como un avance significativo tras las presiones de Washington. Este tema se perfila como crucial en la campaña electoral estadounidense, con Kamala Harris recogiendo posibles beneficios políticos. Sin embargo, las tensiones entre EE. UU. y China sobre el tráfico de fentanilo y otros puntos críticos continúan, y aunque Pekín colabora, persisten las dudas sobre su compromiso futuro.
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