
La Navidad en Barcelona, tradicionalmente un periodo de unión y celebración, se ha convertido en escenario de controversia debido a la disputa en torno al Belén de la plaza Sant Jaume. La llegada de Ada Colau a la Alcaldía transformó la representación navideña tradicional en una serie de interpretaciones más laicas, lo que provocó el descontento de sectores conservadores que anhelan el pesebre clásico. En un intento por apaciguar las tensiones, el actual gobierno municipal, liderado por Collboni, optó por no instalar un belén en la plaza, ubicándolo en su lugar en el interior del consistorio.
No obstante, esta decisión salomónica no ha sido suficiente para calmar la controversia, pues Vox ha decidido plantar un pesebre tradicional en la plaza, lo que desató nuevamente el debate en la vía pública. El partido ha recibido permiso para mantener su instalación durante dos horas, durante las cuales sus miembros, encabezados por Ignasi Garriga, han exigido la recuperación del belén y criticado a los socialistas por, según ellos, «borrar la cultura». A pesar de las decoraciones navideñas y las luces proyectadas en las fachadas del Ayuntamiento y la Generalitat, el conflicto sobre la representación navideña persiste, reflejando la polarización en torno a las tradiciones en la ciudad.
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