El 28 de febrero, durante el primer día de la guerra en Irán, un bombardeo en la escuela primaria Shajareh Tayyebeh en Minab resultó en la trágica muerte de 165 niños y cinco profesores. Este ataque ha sido catalogado como parte de una ofensiva más amplia por parte de EE.UU. y sus aliados, quienes han sido acusados de atacar objetivos civiles bajo el pretexto de golpear infraestructuras militares iraníes. A pesar de las afirmaciones de que se centran en objetivos militares, se cuestiona la legitimidad de estos ataques, que han dejado una estela de destrucción y muerte entre la población civil. La imagen del derrumbe del techo y la estampa de las víctimas, muchas de ellas niñas, remiten a los dramáticos eventos que han tenido lugar en Gaza.
El gobierno de Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, ha reconocido su participación en los ataques pero se defiende asegurando evitar daños a civiles. Sin embargo, organizaciones internacionales y diversas voces críticas han denunciado una posible violación del derecho internacional humanitario al apuntar a infraestructuras civiles como hospitales y escuelas. Además, se ha señalado el uso de inteligencia artificial para identificar objetivos, lo cual podría estar contribuyendo a errores significativos, aumentando aún más las víctimas civiles. La escalada del conflicto ha despertado preocupación internacional, con líderes y expertos exigiendo un cese a las hostilidades y una investigación exhaustiva sobre los crímenes de guerra potenciales, mientras crece la sombra de una guerra de mayores proporciones en la región.
Leer noticia completa en El Pais.
