

Los videojuegos multijugador online han pasado de ser un simple pasatiempo a convertirse en un auténtico espacio social para millones de niños y adolescentes en todo el mundo. Plataformas como Roblox, Minecraft, Fortnite o FIFA Online son hoy el equivalente a la plaza del barrio o al patio del colegio, con la diferencia de que en estos entornos digitales los interlocutores pueden ser tanto amigos del colegio como desconocidos de cualquier parte del planeta.
Esa globalidad es una de sus grandes virtudes: permite jugar en equipo, desarrollar la creatividad y aprender a colaborar. Pero también es su gran punto débil: en los chats y foros integrados proliferan casos de grooming, sextorsión, ciberacoso y estafas virtuales. A los ojos de un menor, un usuario que parece simpático puede esconder intenciones muy distintas.
“Marcos”, de 11 años, empezó a jugar a Minecraft en un servidor privado recomendado por un amigo. Todo parecía inocente: partidas de construcción, intercambio de materiales y largas conversaciones en el chat. Sin embargo, uno de los jugadores con los que se relacionaba a diario le pidió que se uniera a un grupo en Telegram. Allí, poco a poco, empezó a presionarle para que compartiera fotos personales y, más tarde, intentó convencerle de hacer una videollamada.
El caso no llegó a más porque los padres de Marcos descubrieron a tiempo las conversaciones y lo denunciaron. Pero sirve para ilustrar un patrón común: la transición del juego online a canales externos (WhatsApp, Discord, Telegram) donde desaparece cualquier filtro de seguridad.
Aunque cada plataforma tiene sus particularidades, los peligros suelen repetirse:
Muchos progenitores se preguntan si la solución es prohibir el acceso a estos juegos. Sin embargo, los especialistas insisten en que la prohibición total rara vez funciona y puede generar aún más secretismo. Lo más efectivo es:
Los videojuegos online forman parte de la vida cotidiana de los menores. Son espacios de creatividad, cooperación y diversión, pero también pueden convertirse en puertas de entrada a riesgos serios si no se utilizan con supervisión. Roblox, Minecraft, Fortnite o FIFA Online son solo algunos ejemplos de un fenómeno más amplio: cualquier juego con chat abierto puede ser problemático.
La responsabilidad es compartida: las empresas deben reforzar la seguridad, las instituciones mejorar la educación digital y, sobre todo, los padres deben acompañar y guiar a sus hijos en este mundo conectado. Porque lo que ocurre en estos entornos no es solo un juego: puede tener un impacto directo en su vida real.
¿Qué videojuegos son seguros para niños pequeños?
Existen juegos con entornos cerrados y sin chat, más adecuados para edades tempranas. Sin embargo, incluso en estos casos conviene que los padres supervisen.
¿Cómo limitar el gasto en monedas virtuales como Robux o V-Bucks?
Activando contraseñas en la consola o en la cuenta vinculada, y usando tarjetas prepago en lugar de tarjetas de crédito.
¿Es recomendable permitir a los niños jugar en servidores privados?
En general, no. Los servidores privados tienen menos controles y moderación, lo que incrementa el riesgo de interacciones peligrosas.
Qué hacer si un menor ya ha compartido información sensible?
Actuar de inmediato: bloquear al usuario, guardar pruebas, denunciar y buscar ayuda profesional. Lo más importante es que el niño entienda que no tiene la culpa.
