En un impresionante despliegue de habilidad y estrategia, el equipo blanco, bajo la dirección del técnico argentino, superó con contundencia al equipo dirigido por Ataman. Desde el inicio del partido, los blancos impusieron un ritmo de juego intenso, demostrando una superioridad que no dejó margen de maniobra a sus rivales. Este enfrentamiento fue una reedición de la final de Berlín, donde el talento y la cohesión del equipo blanco volvieron a brillar con fuerza. El dominio fue evidente en todo momento, consolidando una victoria que dejó claro por qué son considerados uno de los mejores equipos en la competición.
El partido también significó un paso al frente para algunos de los jugadores clave del equipo blanco. Musa, Tavares y Abalde destacaron significativamente, cada uno ofreciendo una actuación impresionante que contribuyó al éxito general del equipo. Musa mostró una gran destreza ofensiva, mientras que Tavares impuso su presencia en la defensa, protegiendo eficazmente el aro. Por su parte, Abalde tuvo un papel destacado, con una actuación integral que incluyó movimientos estratégicos y decisivos en el campo. Esta combinación de talentos y un liderazgo efectivo reafirmaron el estatus del equipo blanco como un formidable contendiente en la Euroliga.
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