La reciente noticia sobre la enfermedad de Victor Wembanyama ha conmocionado tanto a los San Antonio Spurs como a toda la NBA. El joven pívot francés, destacado por su deslumbrante talento y amplia proyección, enfrenta una trombosis venosa profunda en el hombro derecho, lo que le impedirá regresar a las canchas por el resto de la temporada. Se trata de un golpe significativo para la liga, que ya había comenzado a promocionarlo intensamente como uno de sus nuevos íconos globales. El impacto que ha tenido en redes sociales y su participación en eventos mediáticos, como el All-Star Game, lo habían posicionado como la segunda figura más seguida, solo detrás de LeBron James. Ahora, se abre un periodo de incertidumbre sobre su futuro en el deporte, aunque tanto el jugador como las partes involucradas mantienen una visión optimista sobre su recuperación.
La NBA, comprometida con su estrategia de globalización, reconoce la importancia de cuidar a promesas como Wembanyama, quien representa la nueva era de jugadores internacionales en un contexto con público mayoritariamente global. Líderes de la liga como Mark Tatum destacan no solo su talento en la cancha, sino también su capacidad como embajador de la competición. A pesar de la gravedad potencial de su condición médica, especialistas confían en que, tras un adecuado tratamiento, podrá volver a desplegar su juego y destacar entre los mejores. Sin embargo, el estricto régimen de viajes y el riesgo inherente de su afección requerirán medidas cautelares. Mientras se resuelve su situación, la NBA sigue apostando por la diversificación de sus estrellas, consolidando su estatus como un espectáculo de alcance planetario, más allá de sus orígenes exclusivamente estadounidenses.
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