En el contexto actual de la Fórmula 1, Red Bull enfrenta una encrucijada mientras sigue confiando en Max Verstappen como su pieza central. A pesar de los éxitos pasados, el equipo energético no está consiguiendo mantenerse en su zona de confort habitual. Las recientes turbulencias provocadas por acusaciones internas y el rendimiento menos competitivo de su monoplaza han sembrado dudas sobre su capacidad para seguir dominando el campeonato. Además, McLaren ha emergido como la nueva referencia, obligando a Red Bull a tomar decisiones drásticas en un intento por recuperar el protagonismo. Un ejemplo de ello es el cambio de su alineación de pilotos, con Yuki Tsunoda siendo elevado a compañero de Verstappen, mientras que Liam Lawson es relegado a la segunda formación del equipo.
En el tercer Gran Premio de la temporada, celebrado en Suzuka, la maniobra de Red Bull de intercambiar a sus pilotos fue puesta a prueba. Aunque Verstappen logró adjudicarse la pole position, dejando claro su talento y capacidad de adaptación, tanto Tsunoda como Lawson quedaron fuera de la tercera ronda de clasificación, lo que arroja sombras sobre la competitividad actual del RB21. La presión recae ahora sobre Tsunoda, quien no solo debe adaptarse rápidamente a las exigencias de la Fórmula 1 real en comparación con el simulador, sino que también debe enfrentarse al escrutinio de correr en casa. En el entorno competitivo, cada error cuenta, y la capacidad de Tsunoda para ganar confianza en su nuevo rol será crucial en las aspiraciones de Red Bull para esta temporada.
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