En un gesto que busca aliviar la presión política y militar con Estados Unidos, el gobierno de Nicolás Maduro ha liberado a 99 presos políticos durante el día de Navidad, marcando así la mayor excarcelación de opositores en Venezuela en el último año. Esta medida sigue a un precedente del 2 de agosto, cuando 13 detenidos obtuvieron libertad bajo medidas sustitutivas. Desde la perspectiva del régimen chavista, la liberación pretende ser un gesto calculado que no demuestre debilidad ni excesiva condescendencia. Sin embargo, de acuerdo con las organizaciones no gubernamentales Provea y Justicia, Encuentro y Perdón, aún permanecen encarcelados cerca de 1.000 presos políticos, la mayoría de los cuales fueron detenidos tras las protestas que siguieron a las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2025, consideradas fraudulentas por la oposición y la comunidad internacional.
Las organizaciones de derechos humanos han evaluado la liberación como un paso positivo, aunque insuficiente, señalando que muchas más personas continúan detenidas por motivos políticos. En su comunicado, Justicia, Encuentro y Perdón critica que la liberación selectiva no aborda la raíz de las detenciones arbitrarias. Además, resaltan que la verdadera política de distensión aún está lejos y se destaca que, frente al asedio de Washington, el gobierno de Maduro ha endurecido su postura con nuevas medidas punitivas y más arrestos, incluyendo casos de gran impacto público como el del adolescente Gabriel Rodríguez, condenado a 10 años por “terrorismo” tras las protestas de agosto pasado. Las organizaciones insisten en un llamado a la amnistía general, argumentando que la libertad debe ser un derecho y no una concesión arbitraria del Estado.
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