
En un contexto de tensiones crecientes entre Venezuela y Estados Unidos, Caracas ha intensificado su alianza con Rusia mediante la adquisición de armamento avanzado, como los sistemas de defensa aérea Pantsir F-1 y Buk-M2E. Según confirmaron fuentes oficiales de ambos gobiernos, estos movimientos buscan fortalecer las capacidades defensivas venezolanas ante la posible llegada del portaviones estadounidense Gerald Ford al Mar Caribe. Rusia ha manifestado su apoyo explícito al gobierno de Nicolás Maduro, con declaraciones de Dimitri Peskov y María Zajarova en las que se subraya la cooperación militar y contractual entre ambos países y se advierte a Estados Unidos sobre las consecuencias de una intervención directa.
Paralelamente, el gobierno de Trump ha mostrado su presencia militar en la región, con la vigilancia de bombarderos B-52 cerca del espacio aéreo venezolano y el despliegue de una fuerza significativa en el Caribe. A pesar de las maniobras disuasorias, Donald Trump ha expresado dudas sobre la viabilidad de un ataque militar, mientras que el jefe del Comando Sur, Alvin Holsey, ha sido vinculado a rumores de renuncia por desacuerdos internos. La oposición venezolana, liderada por María Corina Machado, apoya la postura estadounidense, insistiendo en la debilidad del régimen de Maduro y la posibilidad de un cambio inminente en el país sudamericano.
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