En Badalona, un intento de alojar a 15 migrantes en la parroquia Mare de Déu de Montserrat, previamente desalojados del instituto B9, se vio frustrado por un grupo de vecinos que protestaron en contra de la acogida. Los manifestantes, que llegaron a ser cerca de 200, gritaron consignas racistas y bloquearon la llegada de materiales de Cruz Roja necesarios para que los migrantes pudieran pasar la noche en dicho sitio. Presionadas por la creciente hostilidad del entorno, las entidades sociales decidieron suspender temporalmente el plan de acogida por motivos de seguridad, a pesar de que las autoridades locales y catalanas habían pactado esta solución de emergencia para mitigar la crítica situación de los migrantes, quienes llevaban días soportando las inclemencias bajo la autopista C-31.
Ante la tensión, el alcalde de Badalona, Xavier Garcia Albiol, trató de mediar con los vecinos, buscando al menos una solución temporal que permitiera a los migrantes pernoctar en la parroquia hasta encontrar un espacio alternativo y iniciar negociaciones con el Departamento de Derechos Sociales. La situación revela una preocupante falta de recursos y apoyo institucional para los solicitantes de asilo y migrantes, acentuando las divisiones sociales y el rechazo en la comunidad local. Entidades como Cáritas y Sant Joan de Déu Serveis Socials intentan ofrecer soluciones paliativas, proporcionando servicios básicos en un centro diurno y alojamiento en pensiones para los más vulnerables. Sin embargo, la falta de una estrategia cohesiva y de apoyo continuo por parte de las autoridades locales ha agravado la problemática, exponiendo las carencias del sistema ante emergencias humanitarias.
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