Varias organizaciones ecologistas han alertado sobre la presencia preocupante de mercurio en el atún comercializado, señalando que las cantidades detectadas podrían representar un riesgo significativo para la salud. Según informes recientes, estas asociaciones han intensificado sus esfuerzos para informar al público y captar la atención de las autoridades regulatorias, subrayando la necesidad de medidas más estrictas para controlar los niveles de mercurio en los productos marinos de consumo humano. Expertos en salud advierten que la exposición prolongada a altos niveles de mercurio puede tener efectos nocivos, especialmente en mujeres embarazadas y niños, quienes son más vulnerables a sus efectos tóxicos.
Ante esta situación, los grupos ecologistas están instando a los gobiernos y organismos internacionales a implementar regulaciones más severas y a promover mecanismos de monitoreo más efectivos. A través de campañas informativas, buscan sensibilizar al consumidor sobre los riesgos asociados al consumo excesivo de ciertos tipos de pescado, como el atún, conocido por concentrar metales pesados. Al mismo tiempo, estas organizaciones están trabajando en colaboración con la industria pesquera para explorar prácticas que minimicen la contaminación por mercurio, con el objetivo de garantizar un producto más seguro para el consumidor mundial.
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