

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ofreció un discurso emblemático en el Foro Económico Mundial de Davos, en el que delineó los retos que enfrenta el mundo en una época de intensa competencia geopolítica y resaltó el papel clave de la Unión Europea como líder en innovación, sostenibilidad y cooperación internacional.
Von der Leyen describió el panorama global como un escenario de rivalidad geoestratégica, donde los controles tecnológicos, las barreras comerciales y las dependencias de las cadenas de suministro se han convertido en herramientas de poder. «Las principales economías del mundo compiten por materias primas, tecnologías emergentes y rutas comerciales clave», afirmó la presidenta.
A pesar de estas tensiones, Von der Leyen subrayó la importancia de encontrar un equilibrio entre la seguridad y las oportunidades para impulsar la innovación y mejorar la prosperidad de las personas.
La presidenta anunció un ambicioso plan estratégico que será adoptado por la Comisión Europea en los próximos días. Este programa se basa en tres pilares principales:
Von der Leyen abordó la necesidad de retener talento en Europa, señalando que «demasiadas empresas prefieren crecer en otras regiones debido a la burocracia y las barreras regulatorias en la UE». La presidenta destacó que uno de los objetivos clave será simplificar los trámites y fomentar un entorno más favorable para la inversión y el emprendimiento.
En un mundo marcado por tensiones, Von der Leyen reafirmó el compromiso de la UE con la cooperación internacional y la sostenibilidad. Subrayó la importancia del Acuerdo de París y abogó por un uso responsable de la inteligencia artificial, promoviendo su potencial mientras se gestionan sus riesgos.
El discurso de Von der Leyen dejó clara la ambición de la UE de liderar el cambio hacia un modelo de crecimiento más limpio, inclusivo y competitivo. «Protegeremos nuestros intereses y valores, pero también buscaremos oportunidades para cooperar con quienes compartan nuestras metas», concluyó la presidenta. Con este enfoque, Europa se posiciona como un actor global clave en un escenario internacional cada vez más desafiante.
