Israel ha intensificado sus operaciones militares en el Líbano desde su invasión terrestre el pasado 1 de octubre, generando críticas internacionales tras disparar contra posiciones de la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano (UNIFIL) y afectar a personal médico y de emergencia. El jefe de las fuerzas de paz de la ONU, Jean-Pierre Lacroix, confirmó que cinco Cascos Azules resultaron heridos recientemente y declaró que la ONU ha demandado una explicación a Israel. El conflicto ha llevado a que Israel solicite la evacuación de las fuerzas de paz del área, acusando a la UNIFIL de no haber logrado mantener la presencia de Hizbulá bajo control en el sur del Líbano, una declaración que la comunidad internacional considera inaceptable.
La UNIFIL, que se creó en 1978 tras la invasión israelí del sur del Líbano, sigue siendo una presencia crucial en la región para supervisar el cese de hostilidades y prestar apoyo humanitario. La misión enfrenta desafíos persistentes desde sus primeros tiempos, sobre todo durante la guerra de 2006 entre Israel y Hizbulá. Actualmente, el contingente de UNIFIL está compuesto por 10,000 efectivos, incluyendo una significativa participación española bajo el liderazgo del general Aroldo Lázaro Sáenz. La ministra de Defensa de España, Margarita Robles, reafirmó recientemente la importancia de la misión para la desescalada del conflicto y la asistencia a civiles, en medio de las crecientes tensiones en la región. En un contexto donde las bases de la ONU han sido atacadas, la presencia y apoyo de la UNIFIL son más cruciales que nunca para mantener la paz y la seguridad en una región altamente volátil.
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