
El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, se presentará este miércoles ante el Congreso para exponer la posición de su país respecto al conflicto armado iniciado por Estados Unidos e Israel con Irán. Sánchez califica esta guerra como «ilegal» y en desacuerdo con el derecho internacional, además de prever que tendrá un impacto negativo en la economía global y en la española en particular. Frente a este panorama, Sánchez destaca la importancia del paquete de medidas aprobado la semana pasada, destinado a mitigar los efectos económicos adversos de la situación global. Este paquete, valorado en 5.000 millones de euros, incluye reducciones fiscales sobre la energía.
El debate parlamentario se centrará en el decreto que será sometido a votación el jueves. Aunque presume contar con el respaldo suficiente para su aprobación, garantizado en parte por el anuncio de Junts de apoyar la legislación, el resultado permanece incierto debido a la postura del Partido Popular. El principal partido de la oposición ha solicitado que se posponga la votación, argumentando la inclusión de medidas adicionales que proponen ellos mismos. Este desarrollo configura una situación de expectativa y tensión política, subrayando las divisiones y la necesidad de consenso en el ámbito legislativo ante la crisis internacional.
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