
En un audaz ataque que pone de manifiesto el uso innovador de tecnología militar por parte de Ucrania, varios drones subacuáticos ucranianos han desactivado un submarino ruso en el puerto de Novorosíisk, una de las principales bases de la Armada rusa en el mar Negro. Según el comunicado emitido por el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU), la explosión provocada por los drones dejó al submarino fuera de servicio, a pesar de las negaciones de Moscú sobre cualquier daño a sus embarcaciones. Este operativo marca la primera incursión de Kiev utilizando drones fabricados localmente, denominados «Sub Sea Baby», lo que representa un nuevo desarrollo en el combate naval. La ubicación del video del ataque fue corroborada por Reuters, incrementando la tensión en una región ya inestable debido a la guerra en curso.
Dmitro Pletenchuk, portavoz de la Armada ucraniana, describió el ataque como “otro punto de inflexión” en el conflicto naval, destacando la dificultad de atacar un submarino y subrayando el impacto potencial que esta operación tendrá en la guerra marítima. Aunque Rusia insiste en que sus buques permanecen intactos, Pletenchuk apuntó que reparar el submarino sería complicado, ya que requeriría trabajos sobre el agua, exponiéndolo a posibles nuevos ataques. Esta acción bélica ocurre mientras Ucrania enfrenta presiones en las negociaciones de paz mediadas por Estados Unidos, donde teme que los acuerdos podrían interpretarse como una rendición. Mientras tanto, Ucrania continúa utilizando tácticas asimétricas para intentar desestabilizar la Flota del Mar Negro, buscando contrarrestar el dominio naval ruso en la región.
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