Las fuerzas de seguridad turcas han intensificado su lucha contra las células del Estado Islámico en el país, logrando más de 700 arrestos y enfrentando episodios violentos que resultaron en la muerte de tres policías y seis presuntos militantes del grupo yihadista. Las redadas se han centrado en prevenir posibles atentados durante las celebraciones navideñas y de Año Nuevo, en especial en zonas con presencia de extranjeros, para evitar tragedias como la ocurrida en el club Reina de Estambul en 2017. En una operación importante en Yalova, cerca de Estambul, los sospechosos respondieron con violencia, generando un tiroteo prolongado contra las fuerzas del orden.
Estas acciones forman parte de una serie de operativos que han visto un incremento en la detención de sospechosos ligados al grupo terrorista, incluidos algunos integrantes ya conocidos por las autoridades turcas, como los hermanos Sordabak, vinculados a la red del ISIS-K. Sin embargo, la respuesta judicial a estos casos ha sido objeto de críticas, ya que los tribunales han mostrado indulgencia en ciertos fallos recientes, anulando condenas relacionadas con el terrorismo. La oposición y medios críticos del Gobierno denuncian esta actitud, enfatizando la necesidad de un enfoque más riguroso frente al yihadismo y cuestionando la eficacia del sistema judicial en la lucha contra el terrorismo.
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