En las recientes elecciones presidenciales de Estados Unidos, el presidente electo Donald Trump logró una ajustada victoria en la ciudad de Springfield, Ohio, superando a la demócrata Kamala Harris por un estrecho margen de 135 votos. A pesar de que hace cuatro años el actual presidente, Joe Biden, había ganado en esta ciudad con una diferencia de más de 1.800 votos sobre Trump, la situación política local ha dado un giro. Esta pequeña pero significativa victoria se desarrolló en un contexto de alta tensión, potenciado por declaraciones polémicas de Trump durante la campaña, en las que acusó a inmigrantes haitianos de comer perros y gatos, un bulo que se propagó ampliamente en redes sociales y contó con la difusión de aliados influyentes como Elon Musk.
A pesar de las afirmaciones de Trump, las autoridades locales desmintieron dichas acusaciones, incluido el alcalde republicano de Springfield, Rob Rue. Esta localidad, en el corazón del ‘cinturón del óxido’ de Ohio, ha experimentado un repunte económico en los últimos años gracias a la revitalización de su industria, atrayendo a un gran número de migrantes, principalmente haitianos. La controvertida campaña de Trump, basada en retóricas incendiarias, logró captar la atención de los medios de comunicación y del electorado local, reflejando el tenso clima socio-político que caracterizó a estas elecciones.
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