En un contexto de crecientes tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, ha advertido sobre los efectos adversos que los aranceles podrían tener en la economía estadounidense. Durante un discurso, Powell señaló que la imposición de tarifas adicionales a los productos importados contribuirá a una «mayor inflación y un crecimiento más lento» dentro del país. Esta situación podría complicar los esfuerzos de la Reserva Federal por controlar la inflación y mantener un crecimiento económico sostenido, en un momento en que se busca estabilidad financiera tras la pandemia. Las declaraciones de Powell subrayan la preocupación por el impacto negativo que la guerra comercial podría tener no solo en términos económicos, sino también en el bienestar de los consumidores estadounidenses, que enfrentarían precios más altos.
Por su parte, China ha respondido a las medidas proteccionistas de Estados Unidos anunciando represalias que afectarían a productos importados equivalentes en valor. Según las autoridades chinas, estas medidas son una respuesta directa a las acciones estadounidenses y buscan equilibrar las relaciones comerciales entre ambas potencias. La escalada en las tensiones ha generado inquietud en los mercados internacionales y ha avivado el temor a una guerra comercial a gran escala, lo que podría tener repercusiones significativas para las economías mundiales. Mientras tanto, analistas económicos instan a ambas naciones a buscar un terreno común para evitar una espiral de represalias que podría desestabilizar aún más el comercio global.
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