El expresidente Donald Trump sufrió una derrota en el reciente debate contra la vicepresidenta Kamala Harris, según la mayoría de los medios de comunicación y encuestas. La crítica ha sido tan severa que incluso dentro de su propio partido se cuestiona su capacidad para volver a ocupar la Casa Blanca. Trump anunció que no volverá a debatir con Harris, a pesar de que inicialmente afirmó que había sido su mejor desempeño en la historia de los debates. Las evaluaciones sobre su actuación implican serias dudas sobre su estado de salud mental, con expertos sugiriendo la necesidad de un análisis neuropsiquiátrico debido a su comportamiento errático y respuestas incoherentes durante el debate.
En un intento por recuperar el terreno perdido, Trump ha endurecido su postura y se ha aliado con figuras controvertidas como Laura Loomer, conocida por sus teorías de conspiración. Sus declaraciones sobre inmigrantes y acusaciones contra el gobierno de ser responsables del atentado que sufrió han intensificado las críticas. Además, la reciente proclamación de la cantante Taylor Swift de votar por Harris y la superioridad de la recaudación de fondos de la vicepresidenta han complicado aún más la situación para Trump. Estos eventos están llevando al expresidente a adoptar una estrategia más radical, mientras que su círculo cercano, incluida su esposa Melania, continúa fomentando teorías conspirativas.
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