
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a suscitar controversia con su insistente interés en Groenlandia, la isla ártica que pertenece al Reino de Dinamarca. En una reunión con empresarios del sector petrolero, Trump recalcó su determinación de tomar control sobre la isla, sugiriendo que esto podría realizarse «por las buenas o por las malas». Según el presidente estadounidense, dejar que Rusia o China ganen influencia sobre este territorio estratégico sería inaceptable para la seguridad nacional de Estados Unidos. Aunque ya hay un acuerdo que permite a Estados Unidos tener una base en Groenlandia desde 1951, Trump argumenta que este no es suficiente, señalando que «los países tienen que ser propietarios» para asegurar una defensa efectiva.
La postura del mandatario ha inquietado a múltiples gobiernos europeos. En respuesta, varias naciones han expresado su apoyo a Dinamarca, preocupado por las declaraciones de Trump que podrían amenazar la cohesión interna de la OTAN. Mientras tanto, figuras clave dentro del gobierno estadounidense, como el secretario de Estado Marco Rubio, han iniciado conversaciones con líderes europeos para mitigar tensiones y discutir el futuro de Groenlandia. La próxima semana, Rubio se reunirá con el ministro de Exteriores danés, Lars Lokke Rasmussen, en Washington para seguir abordando la situación. Si bien Trump ha reafirmado su compromiso con la OTAN, el diálogo continúa para prevenir un conflicto que podría desestabilizar tanto las relaciones transatlánticas como la seguridad en el hemisferio norte.
Leer noticia completa en El Pais.
