El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha regresado a la tradición anual de indultar pavos en un acto celebrado en la Rosaleda de la Casa Blanca, donde bromeó sobre el perdón presidencial. Durante esta ceremonia, Trump indultó a dos aves, Gobble y Waddle, que fueron seleccionadas en un concurso organizado por la Federación Nacional del Pavo. Esta vez, el mandatario no desaprovechó la ocasión para criticar a su antecesor, Joe Biden, afirmando que los indultos otorgados el año anterior eran inválidos porque habían sido firmados con un «bolígrafo automático». Trump también se permitió laización de que los pavos de Biden estaban a punto de ser «procesados», pero al final optó por perdonarlos.
El acto de indulto, que Trump realizó acompañado de la primera dama, Melania, es una de las tradiciones más pintorescas de la Casa Blanca, que se remonta a 1989 con George H. W. Bush. En su discurso, Trump no solo aprovechó para lanzar bromas, sino que también dirigió insultos hacia oponentes políticos, destacando su desprecio por figuras como el congresista Chuck Schumer y el gobernador de Illinois, JB Pritzker, a quien calificó de «gran gordo y vago.» Después de recibir el perdón presidencial, los pavos vivirán el resto de sus días bajo el cuidado de la Universidad Estatal de Carolina del Norte, mientras que cada año, aproximadamente 46 millones de pavos son sacrificados en el país para celebrar el Día de Acción de Gracias.
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