En un movimiento controvertido, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, desafió una de las leyes más recientes que ordenaba el cierre de la red social TikTok, propiedad de la china ByteDance, si esta no dejaba de estar bajo control chino. Trump otorgó una prórroga de 75 días para que TikTok siguiera operando mientras buscaba un comprador, pese a que la ley no permitía tal extensión. Con el plazo establecido que finaliza el 5 de abril y en ausencia de un comprador definitivo, Trump convocó una reunión en la Casa Blanca para discutir el futuro de la aplicación. Se especula con un acuerdo potencial con empresas como Oracle y Blackstone para formarse una nueva entidad estadounidense, asegurando la protección de datos estadounidenses pero manteniendo el algoritmo bajo control chino. Trump, al insinuar que tenía apoyo del Congreso para gestionar la venta, afirmó que muchos estaban interesados en comprar TikTok, aunque el problema principal radica en la disposición de ByteDance a vender.
Mientras tanto, la gestión de este conflicto internacional ha puesto sobre la mesa las relaciones de Trump con China y las estrategias que estaría dispuesto a implementar para llegar a un acuerdo, incluyendo una posible reducción de aranceles. Además, se ha especulado sobre la creación de un fondo soberano estadounidense que podría participar en la adquisición de TikTok, aunque Trump ha manifestado que cualquier decisión se basará en la posibilidad de lograr un trato favorable. Esta situación también destaca un precedente de actuación presidencial más allá de la normativa vigente, tras la suspensión temporal de TikTok a comienzos de enero que dejó a millones de estadounidenses sin acceso a la red social. A pesar de la incertidumbre, el presidente aseguró que desearía que TikTok se mantuviera activa, sugiriendo que la aplicación tuvo un impacto positivo en su popularidad entre el electorado joven durante las elecciones.
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