
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha presentado un discurso contradictorio respecto a la guerra con Irán, generando incertidumbre tanto a nivel político como económico. Aunque indicó que el conflicto «ya está casi terminado», también insistió en que la campaña militar continuará hasta alcanzar todos los objetivos de Washington, especialmente asegurarse de que Teherán no represente una amenaza para Israel ni Estados Unidos. Estas declaraciones, realizadas en una rueda de prensa en su club de golf en Doral, Florida, han causado fluctuaciones en los mercados financieros, con el Dow Jones cerrando con un 0,5% alza después de experimentar una caída inicial del 1,5%. Trump destacó que Irán ha sufrido grandes pérdidas y solo conserva un 10% de su capacidad de misiles y drones, lo que ha intensificado la sensación de una posible conclusión del conflicto.
En el ámbito internacional, Trump conversó con el presidente ruso, Vladímir Putin, discutiendo la situación en Irán y Venezuela, sugiriendo que el líder ruso está dispuesto a colaborar para resolver el conflicto rápidamente. Según el asesor presidencial ruso Yuri Ushakov, la conversación fue “seria, franca y constructiva”, abordando también la situación del estrecho de Ormuz, un paso crucial para el tránsito petrolero mundial. Trump mostró interés en «tomar el control» del estrecho, cerrado en la práctica por la guerra. Además, expresó descontento con el nombramiento de Mojtaba Jameneí como nuevo líder iraní, sugiriendo tener en mente a otra posible figura para el liderazgo, aunque sin detalles adicionales. Estos eventos han sido seguidos de cerca por los mercados, que reaccionaron optimistamente ante señales de un posible fin al conflicto, impactando también en los contratos a futuro del petróleo.
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