
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha intensificado su postura contra el narcotráfico al firmar una orden ejecutiva que clasifica el fentanilo como un “arma de destrucción masiva”. Esta medida, que amplía las capacidades de intervención del Gobierno federal, busca frenar la ola de muertes por sobredosis de este opiáceo sintético, señalado como la principal causa de muerte entre jóvenes estadounidenses de 18 a 45 años. La Casa Blanca, a través de un comunicado, ha afirmado que este paso desbloquea todas las herramientas necesarias para combatir los cárteles y las redes extranjeras que distribuyen esta droga mortal en las comunidades. El anuncio forma parte de una serie de esfuerzos de la Administración Trump para recrudecer políticas antidrogas, lo cual ha llevado al señalamiento público y la clasificación de cárteles mexicanos como organizaciones terroristas extranjeras, abriendo la discusión sobre una posible intervención militar en México.
Sin embargo, el Gobierno mexicano ha rechazado rotundamente cualquier intervención, mientras que Washington insiste en su disposición para brindar asistencia siempre y cuando México lo solicite. Además del enfoque en México, la estrategia antidrogas de Estados Unidos se ha extendido al mar Caribe, donde acciones militares estadounidenses han dejado más de 80 personas muertas en ataques a narcolanchas. Estas operaciones, bajo la dirección del secretario de Defensa, Pete Hegseth, han sido objeto de críticas por parte de congresistas demócratas, quienes advierten que algunas acciones podrían violar normas internacionales y ser consideradas como crímenes de guerra. Trump ha declarado que próximamente se iniciarán también ataques terrestres en esta campaña ampliada contra el narcotráfico, marcando un nuevo capítulo en la lucha de Estados Unidos contra la distribución y producción de drogas ilegales.
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