
La situación en Irán se complica tras las declaraciones de Donald Trump sobre una potencial intervención en apoyo a las protestas que desafían al régimen. Luego de haber golpeado las bases nucleares iraníes en junio pasado, Trump sugiere que Washington podría considerar acciones adicionales si la represión sobre los manifestantes persiste. En un retorno inminente a Washington desde su residencia en Florida, el presidente estadounidense afirmó que ha recibido señales de interés por parte de Irán para negociar, lo cual podría desembocar en una reunión próxima. Mientras, evalúa las consejas de su equipo de seguridad nacional en una sesión informativa que se llevará a cabo este martes. Trump ha sido vocal en sus redes sociales sobre su disposición a «ayudar» en favor de la «libertad» en Irán, recordando su reciente éxito en la operación militar en Venezuela, donde detuvo al presidente Nicolás Maduro.
El gobierno iraní, bajo estricta presión por las protestas que comenzaron en diciembre por el descontento económico y político, advirtió sobre una represión contundente. Las manifestaciones han dejado cientos de muertos y miles de detenidos, según organizaciones de derechos humanos. Marco Rubio, secretario de Estado de EE. UU., ha sostenido conversaciones con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, abordando, entre otros temas, posibles sanciones y medidas punitivas contra Teherán. Mientras Trump considera cyberataques, sanciones económicas y respaldo a la oposición iraní, el presidente del Parlamento iraní ha amenazado con respuestas violentas si se actúa contra su país. Analistas advierten que una intervención de EE. UU. podría avivar el nacionalismo iraní, tal como ocurrió tras el golpe de 1953 patrocinado por la CIA, estableciendo un precedente histórico complejo.
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