
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha intensificado su retórica bélica contra Irán al cumplirse una semana del conflicto abierto con ese país, en colaboración con Israel. A través de su red social, Trump aseguró estar «considerando seriamente la destrucción total» de ciertos grupos y zonas en Irán, como represalia por lo que él califica de «mala conducta» del régimen islámico. En medio de esta tensión creciente, Israel ha intensificado sus bombardeos en Teherán, atacando tanto objetivos gubernamentales como civiles, lo que ha generado caos y un significativo incendio en el Aeropuerto Internacional Mehrabad. Según la ONG británica Airwars, los ataques conjuntos de EE UU e Israel han incendiado más de 4.000 objetivos en solo cuatro días, superando la intensidad de campañas militares recientes como la dirigida contra el Estado Islámico.
En el plano político, el presidente iraní, Masud Pezeshkián, ha intentado calmar las aguas anunciando que no atacará a los países árabes del Golfo a menos que sea en defensa propia, lo que fue interpretado por Trump como una «disculpa y rendición». Sin embargo, el cuartel general Jatam al Anbiya desmintió a Pezeshkián, afirmando que los ataques se dirigen específicamente contra bases estadounidenses. Esta guerra aérea ha generado réplicas con lanzamientos de misiles desde Irán no solo hacia EE UU e Israel, sino también hacia países del Golfo Pérsico que albergan bases militares estadounidenses. Mientras tanto, en un mensaje dirigido a calmar a la población iraní, el presidente del país ha expresado su compromiso con la lucha y ridiculizado la idea de una «rendición incondicional» exigida por Trump, dejando patente que el conflicto sigue sin un final claro a la vista.
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