
La ciudad de Borja, en Zaragoza, enfrenta desde hace décadas un problema significativo en su movilidad debido a la alta circulación de camiones por la N-122, una carretera nacional que no está adaptada para el tráfico de grandes vehículos. La curva ubicada entre el Instituto Juan de Lanuza y el Hospital ‘Sancti Spiritus’ ha generado dificultades para los conductores, ya que los camiones, ante la falta de espacio, suelen invadir el carril contrario, provocando atascos. Esta situación ha suscitado inquietud entre los vecinos y usuarios de la vía, convirtiéndola en un limitado punto de paso para los vehículos pesados.
Ante esta problemática, el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible ha anunciado la aprobación de un proyecto de variante de 7,4 kilómetros que busca desviar el tráfico de largo recorrido de la travesía borjana y de la localidad colindante de Maleján. Con un presupuesto estimado de 70 millones de euros, la obra incluirá tres enlaces y un túnel de 719 metros, mejorando así la movilidad en la zona. Aunque el Ayuntamiento de Borja destaca la importancia histórica de este avance tras dos décadas de espera, aún se requiere la llegada de fondos para continuar con el proceso, y no se ha determinado una fecha concreta para el inicio de las actuaciones.
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