Las autoridades policiales investigan un incidente ocurrido en la madrugada de ayer, calificando el suceso como un «presunto ataque terrorista». Durante un control rutinario en el centro de la ciudad, un vehículo explotó repentinamente, sembrando el pánico en la zona. Según los primeros informes, la explosión dejó varios heridos, algunos en estado crítico, pero afortunadamente no se reportaron víctimas mortales. La policía ha acordonado el área mientras los equipos forenses recogen evidencias que puedan esclarecer las causas de la detonación. Aunque aún no se ha reivindicado el ataque, las fuerzas de seguridad no descartan ninguna hipótesis y se mantienen alerta ante posibles amenazas adicionales.
La respuesta de las autoridades ha sido inmediata, desplegando fuerzas especiales para garantizar la seguridad de los ciudadanos. Se han intensificado los controles en puntos estratégicos de la ciudad, y los servicios de emergencia permanecen en máxima alerta. Los investigadores trabajaban arduamente en la revisión de las imágenes de las cámaras de seguridad, en un intento por identificar el vehículo sospechoso antes del estallido. Testigos en el lugar describieron escenas de caos y confusión, mientras que el gobierno local ha solicitado calma a la población, prometiendo una comunicación fluida sobre los avances de la investigación. En este contexto, el ataque ha reavivado el debate sobre las medidas de seguridad y las políticas de prevención de la violencia en el país.
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