La reciente llegada a Cádiz de una bandada de 35 ibis eremitas, tras ser guiados por un ultraligero, ha sido empañada por la trágica muerte de uno de sus ejemplares más prometedores, Hel, abatido de un disparo en un coto de caza en Extremadura. Este grupo de aves, nacidas en Austria y criadas en cautiverio por biólogas vestidas de amarillo, había completado un largo viaje de más de 40 días para aprender una ruta migratoria que se espera puedan replicar por sí mismas en el futuro. La reintroducción de estas aves es parte del proyecto LIFE-NBI de la Unión Europea, y busca establecer una conexión migratoria natural entre Austria y España. A raíz de este incidente, Ecologistas en Acción exigió la suspensión de la actividad cinegética en la región, dada la gravedad del suceso y el estado de peligro de extinción en que se encuentra la especie.
Mientras tanto, la reintroducción del ibis eremita sigue mostrando avances positivos en España, parte de un proyecto que lleva 20 años en marcha. Actualmente, se estima que hay más de 300 ejemplares y un número creciente de parejas reproductoras, lo cual es un indicativo de la recuperación de la especie en el país. A pesar de este avance, los retos continúan, pues las aves enfrentan amenazas como la mortalidad juvenil y el peligro de electrocución en tendidos eléctricos. Los esfuerzos de conservación también se reflejan en Marruecos, donde la única población silvestre ha crecido de 48 parejas en 1992 a cerca de 180 parejas hoy en día. A medida que las aves se asientan y desarrollan vínculos con sus homólogas en libertad, las expectativas de éxito para la reintroducción de la especie en el medio natural son optimistas, aunque siguen dependiendo de la mitigación de las amenazas a su supervivencia.
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