Una explosión en la mezquita alauí Imam Ali bin Abi Talib, en la ciudad siria de Homs, ha dejado al menos ocho muertos y 18 heridos durante el principal rezo del viernes. El Ministerio del Interior de Siria ha calificado el incidente como un «ataque terrorista» y ha desplegado unidades de seguridad en torno al lugar para investigar los hechos. Aunque aún no se ha atribuido oficialmente el atentado, las imágenes del lugar muestran un cráter en la sala de oración, indicando que la detonación fue causada por un artefacto explosivo improvisado. Esta tragedia ocurre en un momento de tensiones renovadas en Siria, país que se encuentra en una frágil transición política tras el fin del régimen de Bashar el Asad y enfrenta un aumento de ataques por grupos extremistas como ISIS.
Este atentado resalta la compleja situación que vive Siria en su segundo año post-Asad, especialmente para las comunidades minoritarias como los alauíes, quienes históricamente han sido favorecidos por el régimen anterior. En las últimas semanas, se ha intensificado la actividad del ISIS en el país, incluido un reciente ataque que causó la muerte de tres estadounidenses en una operación conjunta con Siria, lo que llevó a Estados Unidos a responder con bombardeos contra objetivos del grupo terrorista. La explosión en Homs, una histórica ciudad divida por conflictos sectarios, subraya las tensiones interreligiosas que persisten y la amenaza latente de la violencia extremista mientras Siria intenta encontrar estabilidad política.
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