La franja de Gaza enfrenta una crisis humanitaria agudizada por las bajas temperaturas y las restricciones al acceso de ayuda. En las últimas 48 horas, las autoridades gazatíes informaron la muerte de dos bebés por hipotermia, elevando a 21 el número de muertes infantiles desde el inicio del conflicto en octubre de 2023. Desde noviembre, al menos cuatro bebés han muerto debido al frío extremo, situación que Naciones Unidas vincula al continuo bloqueo humanitario, que impide el ingreso de suministros esenciales de invierno. A pesar de que hace tres meses se acordó un alto el fuego bajo la mediación de Estados Unidos, las condiciones de vida de los habitantes de Gaza siguen siendo extremadamente difíciles, con constantes enfrentamientos y restricciones en el flujo de ayuda humanitaria.
La situación se intensifica con ataques israelíes que, desde el inicio de la tregua en octubre, han cobrado la vida de 442 palestinos, dejando más de 1,200 heridos. Adicionalmente, las restricciones impuestas por Israel han dejado a un millón y medio de gazatíes desplazados, viviendo en precarias condiciones en campamentos improvisados. Organismos como la UNRWA denuncian la falta de acceso a refugios seguros, ropa de abrigo y alimentos, agravando aún más la vulnerabilidad de los palestinos. La comunidad internacional sigue observando con preocupación el incumplimiento del acuerdo de alto el fuego, que debería permitir el ingreso de más de 600 camiones diarios de ayuda humanitaria, meta que está lejos de alcanzarse según las agencias de ayuda.
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