Las protestas desatadas en Karachi, Pakistán, contra el ataque de Estados Unidos a Irán han dejado al menos nueve muertos y más de 30 heridos. Una multitud, enardecida, logró superar las barreras de seguridad del consulado estadounidense, donde incendiaron un vehículo y se enfrentaron a las fuerzas policiales. Según el portavoz del gobierno local, Sukhdev Assardas Hemnani, la situación se tornó crítica cuando soldados estadounidenses abrieron fuego para dispersar a los manifestantes que clamaban contra Estados Unidos e Israel.
Además de Karachi, otros disturbios se han registrado en Irak y en la ciudad de Skardu, donde manifestantes también incendiaron una oficina de la ONU. Estos incidentes reflejan la creciente tensión en la región, especialmente en Pakistán e Irak, países con una significativa población chií. La situación se agrava ante una «guerra abierta» que Pakistán libra contra el gobierno talibán de Afganistán, lo que ha llevado a las autoridades locales a un estado de alerta máxima y ha colocado sus recursos bajo presión.
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