Un devastador escenario se vive en la zona centro-sur de Chile, donde al menos 16 personas han fallecido debido a los incendios forestales que afectan a las regiones de Ñuble y Biobío. Un total de 24 focos de incendio en combate han llevado al presidente Gabriel Boric a declarar el estado de excepción constitucional de catástrofe, lo que permite la intervención de las Fuerzas Armadas en apoyo de los cerca de 3.000 bomberos que intentan controlar el fuego en medio de condiciones climáticas adversas. Las temperaturas extremas y más de 20.000 hogares sin electricidad complican aún más la situación. El ministro de Seguridad, Luis Cordero, confirmó las cifras de víctimas, advirtiendo que podrían aumentar, mientras que el ministro del Interior, Álvaro Elizalde, destacó la situación crítica, en la que los equipos de emergencia se enfrentan al peligro constante mientras intentan evaluar los daños.
El escenario es comparado por el gobernador del Biobío, Sergio Giacaman, como una catástrofe aún peor que el terremoto de 2010, con más de 8.000 hectáreas devastadas por las llamas. El presidente electo, José Antonio Kast, hizo un llamado público a centrar los esfuerzos en combatir los incendios y apoyar a las personas afectadas. Las autoridades emitieron unas 50.000 alertas de evacuación bajo el Sistema de Alerta de Emergencias, mientras el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred) pide a la población mantener la calma y seguir las instrucciones oficiales. Esteban Krause, director regional de la Corporación Nacional Forestal en Bío Bío, comentó sobre la complejidad de manejar los incendios debido al fuerte viento y las altas temperaturas, alertando que las condiciones se mantendrían difíciles durante el día, obligando a dividir los recursos en múltiples frentes para controlar esta crítica situación.
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