
Este lunes, un avión de la Fuerza Aérea Colombiana, un C-130 Hércules, se estrelló cerca de Puerto Leguízamo, Putumayo, causando al menos 34 muertes. A bordo viajaban 110 soldados y 11 tripulantes. El accidente ocurrió poco después del despegue en una región al suroccidente del país. Las autoridades enfrentan dificultades para identificar los cuerpos debido al estado en que quedaron tras el accidente. El ministro de Defensa, el general en retiro Pedro Sánchez, informó que, aunque no hay indicios de un ataque, las investigaciones están en curso para descartar cualquier posibilidad. Las grabaciones de testigos muestran el avión perdiendo altura rápidamente, seguido de un aparatoso incendio y explosiones, posiblemente de municiones abordo.
En respuesta a la tragedia, las fuerzas militares y los habitantes locales se movilizaron rápidamente para rescatar a los sobrevivientes y ofrecer asistencia médica. Un avión ambulancia y otras aeronaves han sido enviados para transportar a los heridos a hospitales cercanos. El presidente Gustavo Petro lamentó el accidente y aprovechó el momento para reiterar la necesidad de modernizar la flota aérea militar, culpando a sus funcionarios por la falta de acción hasta ahora. La tragedia ha suscitado reacciones de solidaridad de distintos sectores políticos en Colombia, mientras los candidatos presidenciales expresan sus condolencias a las familias de las víctimas y demandan claridad sobre las circunstancias del accidente. Las autoridades continúan trabajando en el lugar para esclarecer los hechos en medio de un clima de dolor y conmoción nacional.
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