
En lo alto de las montañas de Chiapas, emerge la antigua ciudad maya de Toniná, donde un nuevo decreto ha ampliado su extensión con la incorporación de un predio de nueve hectáreas. Ubicada a más de 150 kilómetros al este de Tuxtla Gutiérrez, la capital del estado, esta majestuosa ciudad que roza el cielo con sus 260 escalones continúa siendo un símbolo de la rica herencia cultural de la región. El decreto, que expropia el terreno y lo transfiere al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), tiene como fin su investigación y conservación. La acrópolis de Toniná, reconocida por ser más alta que la emblemática Pirámide del Sol en Teotihuacán, ahora cuenta con protección oficial. Claudia Curiel, secretaria de Cultura, ha manifestado que Toniná es fundamental para la historia viva de Chiapas y de México, destacando la importancia del decreto para proteger un bien nacional y estimular el acceso a la cultura y memoria histórica.
La ciudad maya de Toniná, con más de 1.400 años de historia, es testimonio vivo de una gran civilización. Entre sus 97 edificios se encuentran palacios, templos, sitios para el juego de pelota y tumbas que reflejan su esplendor entre los siglos VII y IX d.C. Las autoridades mexicanas han anunciado un programa integral de reactivación que estructurará una ruta para su eventual reapertura bajo condiciones de seguridad y conservación. Toniná, hogar del destacado gobernante Tzots Choj, rivalizó históricamente con ciudades como Palenque y Copán. Entre sus estructuras sobresalen la Casa de las Luciérnagas, el Friso de las Cuatro Eras, el Templo del Espejo Humeante y el Altar de los Sacrificios, que coronan el Valle de Ocosingo. La iniciativa busca garantizar la preservación a largo plazo, impulsar la investigación científica y promover la difusión de los valores patrimoniales de este sitio arqueológico.
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