
En Minnesota, la reciente retirada parcial de agentes migratorios anunciada por Tom Homan, conocido como el ‘zar de la Frontera’, no ha logrado calmar las tensiones en el llamado estado de los 10,000 lagos. Homan informó que, aunque una parte considerable de los 3,000 efectivos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y de la Patrulla Fronteriza ya ha abandonado la región, una pequeña fuerza de seguridad permanecerá en Minneapolis y Saint Paul. Esta decisión busca proteger a los agentes migratorios y se activará en situaciones que se tornen incontrolables debido a manifestaciones. Las tácticas aplicadas han sido objeto de fuertes críticas tras episodios recientes que incluyen las muertes de dos manifestantes pacíficos, Reneé Good y Alex Pretti, a manos de la policía migratoria.
La comunidad local ha reaccionado con indignación ante las acciones de los agentes federales en las ciudades gemelas, organizando protestas masivas y redes de apoyo a los inmigrantes. Las críticas se centran en las tácticas controvertidas empleadas por ICE y la Patrulla Fronteriza, que han llevado a múltiples denuncias de redadas indiscriminadas, deportaciones masivas y arrestos de menores. Al mismo tiempo, Homan rechazó las acusaciones de discriminación racial y respaldó el uso de máscaras por parte de los agentes por seguridad personal, a pesar del aumento significativo en las denuncias de abuso de fuerza. Esta tensión migratoria también ha generado fricciones internas en la Administración Trump, evidenciado por las diferencias de opinión entre Homan y la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, en un contexto donde la financiación del DHS se encuentra estancada en el Congreso.
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