Francia y Reino Unido han emergido como líderes de una «coalición de voluntarios» destinada a trazar un plan eficaz para garantizar la seguridad de Ucrania frente a posibles agresiones de Rusia, especialmente en el contexto de un alto el fuego. El Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS) ha propuesto tres opciones para configurar una fuerza europea que pueda brindar esta protección, rechazando el término «fuerza de paz» y sugiriendo «fuerza de disuasión» o «fuerza de apaciguamiento» como terminología más adecuada. La fiabilidad de estas fuerzas dependerá de su tamaño y capacidad operativa, ya que debería ser suficientemente intimidante para el régimen de Vladimir Putin y capaz de responder contundentemente a cualquier provocación rusa.
El análisis del IISS destaca diferentes escalas para la posible fuerza: una de pequeña escala con una brigada de 10,000 soldados, una opción media con 25,000 efectivos, y una de gran escala que podría contar con entre 60,000 y 100,000 soldados. Cada opción contempla componentes navales y aéreos, aunque las capacidades varían significativamente. La duración y la dimensión del despliegue podrían presentar desafíos logísticos y de sostenibilidad sobre todo sin el respaldo de Estados Unidos, y la involucración de otros países de la OTAN y aliados de Asia-Pacífico se vislumbran como posibles soluciones para compensar limitaciones europeas. Cualquiera sea el tamaño de la fuerza, la coordinación multinacional podría presentar complicaciones operativas y requerirá acuerdos claros entre los países contribuyentes.
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