La cumbre entre la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y la Unión Europea, celebrada en Santa Marta, Colombia, se llevó a cabo en un ambiente marcado por escasas asistencias y tensiones geopolíticas. De los 60 dirigentes convocados, solo una decena asistió, destacando la presencia del brasileño Lula da Silva y el anfitrión Gustavo Petro. A pesar de la ausencia de líderes clave y la competencia con otras reuniones internacionales, el evento fue considerado un triunfo por haberse realizado. La vicepresidenta de la Comisión Europea, Teresa Ribera, enfatizó la importancia de la declaración final, la cual abordó la situación en Ucrania y subrayó principios de integridad territorial.
Ribera destacó el compromiso de Europa con Latinoamérica, a pesar del «hostigamiento» que percibe ante el orden internacional actual, especialmente tras el cambio de administración en Estados Unidos. Ella mencionó la calidad y el respeto como ventajas competitivas de la UE frente a potencias como China y Estados Unidos, además de subrayar el modelo social europeo como un activo destacado. En cuanto al acuerdo comercial con Mercosur, Ribera expresó optimismo sobre su firma antes de que finalice la presidencia brasileña de este bloque. Asimismo, se abordó la polémica sobre los ataques a narcolanchas, con Ribera reafirmando el compromiso de la UE con el orden internacional y la legalidad en aguas internacionales.
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