A unos cientos de kilómetros de Santa Marta, en la costa del Caribe colombiano, Estados Unidos está liderando una operación militar contra el narcotráfico que ha dejado 70 muertos y 18 lanchas destruidas, supuestamente cargadas de drogas ilegales dirigidas al mercado estadounidense. Las acciones de Estados Unidos han generado controversia en la cuarta cumbre entre la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) y la Unión Europea (UE), celebrada en esa ciudad. Gustavo Petro, presidente de Colombia, denunció que entre los fallecidos en estas operaciones figura un pescador local, lo que ha calificado como una «ejecución extrajudicial». Esta declaración sacó a la luz el debate sobre el uso de la fuerza militar y su conformidad con el derecho internacional, como subrayó la representante europea para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas.
La cumbre, que ya enfrentaba la ausencia de líderes clave como Úrsula von der Leyen y Yamandú Orsi, discutió intensamente el tema de la intervención estadounidense. El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, criticó duramente la presencia militar en América Latina, abogando por que la región permanezca en paz y libre de soluciones militares. A pesar de las tensiones, se logró acordar una declaración final que aborda, entre otros temas, la situación en Ucrania y Gaza, así como la reciente crisis en el Caribe. La cumbre destacó la importancia del diálogo multilateral, a pesar de las diferencias ideológicas de los participantes, tal como lo señaló António Costa, presidente del Consejo de Europa. A pesar de las tensiones iniciales, el evento culminó con un énfasis en el multilateralismo y la cooperación internacional.
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